lunes, julio 27, 2009

Por ahora

Sigo vivo.

viernes, enero 23, 2009

Dexter Gordon

Esto no es un post es únicamente una imagen y la publiqué antes de que se cumpliera un año de no subir na de na. Yeah!!!

martes, febrero 05, 2008

¿Regreso?


Ha pasado más de un año desde la última publicación en este blog personal. Seguiré posteando recomendaciones musicales y libros que tengan que ver con la música. Música como pasión.
Jack Frusiante ha dejado el grupo (Anagrama, 1997) del escritor italiano Enrico Brizzi nos lleva a terrenos llenos de musicalidad acompañados de una adolescencia, la de Alex, que como toda época puber remite a la soledad, al amor y al mundo de los adultos que no comprenden a los jóvenes. Con un lenguaje rico en neologísmos, el autor nos lleva a dar un paseo, un paseo en bici, un paseo con el sol pegándo de frente, sintiendo el viento y escuchando una buena cantidad de canciones rock.

martes, diciembre 26, 2006

Texto publicado en Milenio Estado de México


Off The Record
Gastón Pedraza

Lo prometido es deuda y ahora me toca recomendar 10 de los mejores discos del año. Claro está que es ha gusto personal, de igual forma espero que coincida con alguno que usted, querido lector, haya escuchado en el año que esta por concluir. No hay orden de importancia.

Yo La Tengo Im Not Afraid of You and I Will Beat Your Ass (Matador)


El disco que sale a la luz a finales de 2006, pero reivindica el sonido de los originarios de New Jersey, un alud de grandes éxitos bañados con el estilo indie más puro. Canciones que definen aquel ímpetu que se originara en 1986 con ese, ya mítico, Ride the Tiger. Un material para escucharse de inmediato con piezas de hasta 10 minutos que hacen la delicia de todo aquel fan de lo 100% indie. Indie, indie, indie.

M. Ward Post-War (4AD/Merge)

Material de factura madura en una de las voces más reconocidas en el ambiente independiente. Atmósferas llenas de nostalgia y pasión a la hora de retratar atardeceres profundos. M. Ward, con su cuarto disco, logra entrar de lleno en la categoría de discos clásicos. Indie Rock.


Mastodon Blood Mountain (Reprise)

Después de su disco anterior, Leviathan, se creía que no tenían nada más que dar estos de Atlanta, pero ahora entregan un material lleno de acordes y riffs de antología. Energía, de esa que se extraña en otros discos de seudo metal, se puede encontrar en este disco de Post-Hardcore. Nada de Moderattos y esas jaladas. Mastodon se perfilan hacia el lugar de honor de los nuevos metaleros. Puro Metal puro.



The Slip Eisenhower (Bar/None)

Música para despertar los domingos de buen humor, música con voz cálida con toques de una ternura de ensueño, pero también hay desamor y soledad, todo en un disco que demuestra lo que puede hacer una banda cuando tienen la brújula bien orientada. Su disco número cuatro está enfilado a ser uno de los más encantadores para estos días de frío y bajas temperaturas. Rock Alternativo.

Belle And Sebastian The Life Pursuit (Matador)

Los creadores de un sonido dulce y melancólico retoman la vereda del canto y las letras con mensaje e ironía, letras de verdadero surrealismo y acompañamientos de tristeza infinita, aunque también hay alegría y sentido del humor. Naturalidad y frescura es la definición más exacta para el material de los escoceses más independientes de los últimos años. Pop del bueno.

Bob Dylan Modern Times (Columbia)

En efecto, uno de los mejores discos del año es sin duda el del maestro Dylan. De regreso a la interpretación vocal y desgarrada, incluso desafinada, nos ofrece un material que va desde la canción de protesta hasta el amor más sincero. Un disco que llega, para Dylan, en una de sus mejores etapas como compositor y realizador. Un disco lleno de toques de jazz y música country, pero no de sombrerazo. Rock legendario.

Cat Power The Greatest (Matador)


La Chan Marshall nos regala un disco aceptable en términos de acústica y buen rock, con esa voz tan particular que nos deja sin aliento a la hora de cantar “Living Prof” o en la que da título al disco. Dulce y violento con toques de rebeldía y armonías de verdadero ensueño. Hay que llegar de frente ante el material de Chan, sin titubeos y mucho menos con los oídos cerrados. Nuevo rock.

Herbert Scale (K7)

Las remezclas y la electrónica siempre han jugado un papel importante en el mundo de la música, pero ahora la combinación de géneros es algo tan común que ya no extraña a nadie. Ese es el caso de Herbert que hace una serie de interpretaciones donde cabe desde la electrónica más complicada hasta los ritmos latinos más sabrosos, sin perder el estilo. Lo importante es el ritmo, y vaya que lo tiene. Electrónica con sabrosura.

Tapes ‘n Tapes The Loon (Ibid)


El regreso al sonido que dieran a conocer grupos como Pixies o Pavement resurge con Tapes ‘n Tapes. Un sonido puro y encantador, con buenas letras y varios metros de exhuberancia. Un material sólido que perdurará hasta que regresen con su segundo material. Esperando que se mantengan con esa línea de buen rock, digamos que experimental. Rock.

Scott Walker The Drift (4AD)

Después de siete años, el misterioso como nadie, Scott Walker, nos regala un disco denso, desnudo, oscuro y por de más introspectivo; pero no por ello alejado de una realidad que se vive en Estados Unidos y Europa. Disco que contiene política y desamor, aullidos y entonaciones. 10 canciones de esas que penetran hasta la médula y se quedan ha flor de piel con esa voz de ultratumba. Rock de atmósfera negra.

jueves, octubre 05, 2006

Texto publicado en Milenio Estado de México



La otra caperuza

La niña/caperuza Hayley (Ellen Page) pretende vengarse de los que participaron en la muerte de la preadolescente Donna. Localiza y contacta vía chat al fotógrafo treintañero Jeff (Patrick Wilson) para intimidarlo, emborracharlo/sedarlo amarrarlo con “palabra de scout” y cortarle las bolas en desquite de lo que hizo a Donna y a las demás niñas que presuntamente violó y mató.
En Niña Mala (Hard Candy, USA, 2004) David Slade nos entrega una película llena de suspenso y soft gore en la que se acentúan los problemas con que tienen que vivir las sociedades contemporáneas y sus desviaciones, en este caso la perversión y el interés sexual con menores de edad; problema que se ha dado en todos los países, los ejemplos en el nuestro no se dejan esperar como en el caso de Kamel Nacif y sus secuaces.
En la película de Slade, el problema se expone de tal manera en la que el involucrado se merece eso y más, pero hasta que punto la niña/caperuza tiene la razón de hacer justicia por propia mano, torturando física y psicológicamente al mirón, que sólo es eso un mirón que a final de cuentas no logra su objetivo ¿o si?.
Persecuciones a ras de piso, cámara envolvente, colores chillones, mareos en naranja, cortina de baño a lo Psycho (Hitchcock, 60), bolsa de hielo para insensibilizar las partes nobles y así poder castrar al hombre que “maltrata y no tiene sentimientos”.Una serie de enredos mentales que hacen del tormento una delicia para Hayley, sudores a gota gorda de remordimiento y frustración por no poder escapar de los amarres marineros de la niña aprendiz de cirujana, y esas incisiones amateurs con bisturí esterilizado con un poco de vodka. Hay mis hijos.
Menciones a Coldplay y a Goldfrapp siendo el gancho para el intercambio de tracks en mp3 para que la niña “inocente” acceda a ir al depa de Jeff y escuchar las canciones del concierto al que la infanta no pudo ir por falta de dinero. Y así.
El lobo/corderito se vence y da su cuello a torcer gracias a los chantajes de la menor que lo amenaza con informarle de todas sus bajezas a su ex.Cinta de reflexión y moraleja que deja las bolas de acero en el triturador de alimentos. Aún así la película se puede resolver mucho antes de lo que se espera, se hace larga a cuenta de las escapatorias frustradas. Claro que hay vuelta de tuerca pero se queda a medias.

miércoles, septiembre 13, 2006

Fuerza, fuerza, fuerza...


Xiu Xiu con su nueva entrega, mas desafiante que las anteriores, demuestran que no hay nada escrito en el mundo de la música. The Air Force (Kill Rock Star, 2006).

martes, septiembre 05, 2006

Texto publicado en Milenio Estado de México


Off The Record
Gastón Pedraza
Mozart, Mozart, su papá

El disfrute de la música puede ser brutal y más cuando se degusta frente a una copa de vino. Pero vamos con calma. Desde que el hombre es hombre se ha generado el sonido y después esos sonidos se juntaron y se inició, con ese conjunto de sonidos una suerte de melodía; luego llegaron los instrumentos, desde los más rudimentarios hasta los más sofisticados que hay hoy en día. Para eso y para que el hombre lo asimilara tuvieron que pasar varios años.
La evolución nos ha llevado a la creación y a la elevación del ser como tal, aunque algunos no se enteran de nada como nuestro queridísimo Andrés Manuel López Obrador, ¿qué no se da cuenta que eso de los plantones es una autoflagelación que no le dará el gane a la presidencia? Lo que pasa es que me da coraje no poder ir a la Ciudad de México por culpa de AMLO y no poder ir al Bar Opera y escuchar la música de los parroquianos ahí reunidos. Carajo.
Qué sería de la humanidad sin esos preciosos cantos gregorianos, que para muchos resultan de lo más siniestros. En honor a la verdad son de una profundidad más que espiritual.
El hecho es que la música siempre, y es mi caso, me apacigua, me aplaca, me tranquiliza, y más cuando es clásica y de Mozart pues con más razón. Y será que ya estoy entrando a esa edad donde a la clásica la entiendo y hasta me gustaría tocarla. Orales, creo que me mandé. En fin de eso se trata la vidurria de sueños inalcanzables pero por lo menos pensables. El asunto es que estoy disfrutando de un libro muy didáctico, donde Eusebio Ruvalcaba nos lleva de la mano hacia ese mundo fascinante que es la música clásica. En este caso y para celebrar en los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, Albox Editores editó Un año con Mozart: 52 Tips para escuchar a Mozart. Libro que se divide en 52 composiciones del músico austriaco, seleccionadas por el propio Ruvalcaba. Cada una de las piezas están escogidas de tal manera que se puedan escuchar una por semana y así completar el año; idea que sólo al buen Eusebio se le hubiera ocurrido ya que así se obtiene una opción para acercarse a la obra cumbre de Mozart. El autor del libro nos regala, con esa sabiduría y sencillez que le caracteriza, un acercamiento a la obra del compositor, ya que cada obra elegida va acompañada de información que lo mismo habla de una anécdota, de un dato curioso o el comentario de un experto en la materia. Pero sobre todo está lleno de imágenes sonoras.
El libro viene acompañado de un CD con una grabación histórica del concierto para violín No.4, K218, de Mozart, interpretado en vivo por Higinio Ruvalcaba con la Orquesta Sinfónica Nacional en 1954.