
La leyenda continúa. James Brown se da a querer en sus presentaciones, lleno de arrojo y energía. En su visita a México, Godfather of Soul nos hizo bailar y estremecernos, el veterano del funk baila y baila todavía con las muchachas. El Auditorio Nacional se llena tan solo con su presencia. Señor Dinamita manda en el escenario, su orquesta obedece cada indicación, cada seña. Verlo en vivo (y vivo) es algo que no tiene nombre. El gesto que viene haciendo desde sus primeras presentaciones de ponerse y quitarse su capa como símbolo de partida y por consiguiente de sacrificio, se puede resumir como un acto de entrega pura.





