viernes, noviembre 05, 2004

Suicide por Javier Corcobado

Este es un texto de Corcobado sobre uno de sus grupos favoritos, y me permito incluirlo aquí de manera un tanto clandestina, pero vale la pena rescatar el escrito, por su lucidez y presición.

Adelante pues y a disfrutar.

Se me ha pedido educadamente que escriba unas líneas sobre mi grupo favorito y, por supuesto, lo haré. Actualmente no sé cuál es, ni sé si tengo o no grupo o artista favorito. Lo que sí puedo asegurar es que hace años un dúo neoyorquino, de nombre SUICIDE, ostentó ese título de favoritismo, de prioritaria preferencia por mi parte, durante bastante tiempo.No pretendo escribir un artículo sobre SUICIDE, eso se lo dejo a los expertos y a los periodistas musicales (yo afortunadamente no lo soy), por lo tanto no voy a hacer historia ni crítica ni inundación de datos ni nada por el estilo, simplemente hablaré de las impresiones, sensaciones y emociones que Alan Vega y Martin Rev, conjuntados, me han proporcionado.Descubrí a SUICIDE una noche del año 1980, quizás 1981, mientras estaba escuchando la radio y fumando en la cama en casa de mis padres. Me estaba quedando dormido (divina sensación), cuando me sobresaltó un grito de mi radiocassette monoaural. Era el primer alarido que lanza Alan Vega en Frankie teardrop. Desde ese momento, mi atención fue secuestrada por esa música infecciosa. No tuve más remedio que levantarme de la cama porque no daba crédito a lo que estaba escuchando, y puedo decir sin temor a equivocarme que nunca antes una canción me había sorprendido de tal manera. Una vez hecho el silencio, el locutor comenzó a hablar, era Diego Manrique, y explicó el argumento de tamaña y venerable atrocidad: "Frankie era un tipo de 21 años que trabajaba de sol a sol en una fábrica y que no ganaba suficiente dinero para mantener a su mujer y a su hijo, así que un día empuñó un arma y los mató a los dos". Me sobrecogió tanto esta historia (ideal para un tango), cómo estaba narrada y cómo estaba musicada, que 6 años más tarde decidí rendirle homenaje componiendo Miércoles cercano al infierno con mi grupo de entonces, MAR OTRA VEZ. Pero fue sólo eso, sino que la audición inesperada de Frankie teardrop cambió totalmente mi actitud respecto a la música: empecé a gritar. Y el grito y su pureza me han acompañado durante muchos años, todo por culpa de SUICIDE.
Como es lógico, al día siguiente corrí a comprarme el disco. No tuve ninguna dificultad en encontrarlo, puesto que había sido editado en España, cosa que me extrañó y me agradó a la vez. También quedé perplejo al comprobar el año de grabación, 1977, como el Never mind the bollocks de SEX PISTOLS. La sangrante portada también contribuyó a que mi curiosidad por oír el resto de las canciones aumentara. Supongo que rápidamente volví a casa a escucharlo.
Cuando la aguja del tocadiscos estaba ya sobre Ghost rider, decidí que SUICIDE era el grupo más valiente, innovador, ingenuo e inconsciente que había oído en mi vida. Esa caja de ritmos no programable, con rígidos patrones, ese sintetizador de saldo y esos delays y ecos manipulados por Martin Rev en conexión con la voz de Alan Vega, rompían todos los esquemas musicales de finales de los 70, incluido el punk; y esa ruptura con lo establecido, su vigencia y su modernidad duraron al menos 10 años, hasta que ciertos artistas (entre los cuales me incluyo sin modestia) como SPACEMEN 3, SPECTRUM, MY BLOODY VALENTINE, LOOP, MARC ALMOND, FOETUS, MERCURY REV, CANCER MOON, STEREOLAB, LOS BICHOS, SIGUE SIGUE SPUTNIK y decenas de ellos más, pusieron de moda en la década de transición de los 80 a los 90 al elegante y temible dúo de Nueva York. Entonces empezaron a llover discos-tributo, colaboraciones y la enésima reunión y separación del grupo. Yo tuve la fortuna de verlos actuar en Madrid cuando se reunieron por primera vez. No recuerdo en qué año fue exactamente, creo que en el 84, pero sí me acuerdo todavía del caos sonoro que edificó Martin Rev con su arsenal electrónico de juguete en el ambiente (unas 50 personas) de la sala Astoria. El aspecto de Martin Rev era el de siempre: piernas abiertas tras el teclado, inmensas gafas de insecto, cazadora talla alevín de cuero, peinado afro e inmovilidad pétrea. Por su parte, Alan Vega se dedicaba a deambular por el escenario luciendo una impresionante barriga y una horrorosa cinta en el pelo. Apenas cantó, sólo gemía, gritaba y lloraba de verdad (tremenda cantidad de alcohol y cocaína batallando en su cerebro). Cantaba las canciones sobre las bases que no correspondían y se pasó más tiempo en el camerino que en el escenario. El concierto fue un desastre completo, pero aun así quedé fascinado.
Paradójicamente, SUICIDE era en esencia una banda de rock & roll: Alan Vega cantaba como Gene Vincent en comunión con un Elvis Presley en un estado mental totalmente alucinado; y los riffs, aunque tocados con teclado y soportados por batería sintética, eran típicos de rockabilly, sin embargo también eran un dúo tecno (lustros más tarde aparecerían SOFT CELL, PET SHOP BOYS, EYELESS IN GAZA, DAF, todos inspirados en SUICIDE, aunque con frutos muy distintos, algunos nada desdeñables) y de singulares baladas, como demostraron en su segundo álbum, cuya portada es aún más fascinante que la del primero: una linda pierna de mujer aparece en pleno proceso de depilación con un hermoso corte producido por la cuchilla. Éste es un disco colmado de belleza, menos chocante que su ópera prima, pero más gallardo y sutil. Nunca podré olvidar el erótico arrebato que me producían Touch me o Diamonds, furcoats, champagne ni la exquisita violencia de Harlem.Los demás discos de SUICIDE nunca me volvieron a emocionar tanto como los dos primeros, aunque siempre procuré seguirles la pista a estos dos genios de la música pop y disfrutar con sus canciones, tanto juntos como por separado (eso merecería dos extensos trabajos aparte). Pocas influencias, excluyendo el rock & roll, han reconocido Alan Vega y Martin Rev, pero quiero hacer constar una de ellas, pues se trata también de una pareja propiamente vanguardista, también de la Gran Manzana (ahora Manzana Mutilada), cuyo primer trabajo data de 1967, su nombre: SILVER APPLES. Eran dos personajes (batería y sintetizador) verdaderamente atrevidos que ya hacían entonces la música electrónica que 30 años más tarde estaría tan en boga. Y para terminar, sólo quiero añadir que aunque a veces nos parece un suicidio vivir, la vida está llena de bellas inocencias terroríficas, de oníricos estanques de nenúfares y cisnes distorsionados, de amores dulces y sórdidos, de etéreos cementos de besos y de atmósferas industriales, sólidas y adrenalínicas como las que me hacían respirar SUICIDE. No se suiciden, señoras y señores, aprendan a amar la paciencia.
JAVIER CORCOBADO

jueves, noviembre 04, 2004

El horror a la vuelta de la esquina

Dice Norma Lazo que el horror es definido como un movimiento interno, es asombroso y está más ligado al suspenso, y el terror en cambio, es básicamente miedo, espanto de forma más elemental.
Lazo, explica en su libro, El horror en el cine y en la literatura, cómo es que se aficionó al horror y al terror, de una manera natural, por así decirlo, desde su infancia; pues su abuela le contaba historias de miedo, que a ella le hacían volar la imaginación. También ayudó que la casa donde vivía su abuela era de aquellas de paredes enormes, candiles y recovecos, al grado de que existieran murciélagos e infinidad de telarañas que le daban, según Lazo, un aspecto interesante. La autora sintió miedo y ternura cuando vio a un murciélago que no podía volar y se arrastraba por el piso.
Y así nos va explicando sus aficiones por las películas de Drácula con el entrañable Bela Lugosi y de Frankenstein con el inmortal Boris Karloff; pasando por el cine gore y el padre del género Herschell Gordon Lewis; el cine de zombis; del hombre lobo; del pornoterror español; de los luchadores en México; de la censura, las drogas y el terror en el cine del brasileño Jose Mojica Marins; de litros y litros de sangre en Masacre en cadena; de El bebé de Rosemary; de autores como Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, Stephen King o Clive Barker. Haciendo un recorrido, tanto literario como cinematográfico bastante completo y de interés para todos aquellos que les guste el asunto del terror y la hemoglobina a chorros.
Son de rescatar los apartados que se refieren a la Biblioteca de un aficionado al horror y el apartado de la Filmografía que están de verdadero asombro y muy recomendable.

martes, noviembre 02, 2004

John Robert Parker Ravenscoft

El Reino Unido está de luto, o por lo menos el gremio de la música.

Ha muerto la leyenda de la radio John Peel. Falleció el 25 de octubre a la edad de 65 años, el dj más veterano, ese que diera a conocer a grupos que ahora se concideran los mejores de la escena del brit y del mundo entero. Es imposible olvidar las legendarias Peel Sessions, con grupos como The Cure, Siouxsie, The Smiths, Inspiral Carpets, The Happy Mondays, PJ Harvey y un largísimo etcétera.

Muchos músicos le deben estar agradecidos a John Peel pues los dio a conocer. El trabajo radiofónico de Peel es de importancia pues en sus más de 40 años de trabajo, en la radio, se hicieron trabajos de investigación con respecto al desarrollo de la música, sobre todo en Inglaterra. Peel siempre en busca de la vanguardia musical; encontraba en el sonido de Aphex Twin la modernidad que le hacía falta a los demás, en New Order veía el futuro, en Pulp reconocía el sentimiento, y así.

Era un gran entrevistador, recordemos las entrevistas que les hizo a John Cale; a Kurt Cobain; a Syd Barret; a Damon Albarn; a Thom Yorke.

Se fue el gran gurú radiofónico por excelencia. Lo que resta es escuchar las Peel Sessions nuevamente, y las retransmisiones de sus programas vía internet. Vienen infinidad de tributos y artículos en las revistas especializadas. Empezaremos a disfrutar la grandeza de John Peel.

martes, octubre 12, 2004

Cine mexicano

Ahora me está ocupando un libro de recien publicación llamado: Una mirada insólita. Temas y géneros del cine mexicano. Editado por la Cineteca Nacional y Editorial Oceano, donde Rafael Aviña aborda el tema del cine mexicano con singular soltura y amenidad. El libro abre con Un recorrido a lo largo de más de cien años de cine en México. Es un texto breve pero completo, pues en este recorrido se cuenta como se dieron las primeras filmaciones y proyecciones en nuestro país.

Después, el libro continúa con el primer capítulo titulado: Temas y géneros que está dividido en subcapítulos donde se habla del documental, del cine de ruptura, de la censura, del cortometraje, del 68 y el cine mexicano, de la filmografía sobre espaldas mojadas, de la Revolución mexicana, de la otra provincia mexicana, de la suerte en el cine mexicano, del cine rural y campirano, de la ciudad de México, del cine y el sida, del cine infantil y de la violencia en México.

El segundo capítulo se llama Géneros y temas y en él se abordan, desde el melodrama pasando por la comedia ranchera hasta el cine de cabaret, el cine de luchadores, el cine de horror made in México, el cine fantástico, vampiros mexicanos, y llegando al cine y la cultura del narcotráfico.

Hay un epílogo de nostalgia; donde se habla de los grandes cines, que ahora son catedrales del rezo cristiano y antes eran verdaderos palacios fílmicos.

Un libro recomendable para así poder comprender el pasado de nuestro cine y poder entender su presente.

lunes, septiembre 27, 2004

Mi sonido otoño-invierno

Los siguientes discos podrían funcionar para los próximos meses; ya saben, es un opinión muy personal, pero quizá les pueda interesar.

The Fiery Furnaces Blueberry Boat (Rough Trade)

The Organ Grab That Gun (:Mint:)

Mandarin Fast>Future>Present (54°40' or Fight!)

Bark Psychosis Codename: Dustsucker (Fire)

Björk Medúlla :(Elektra):

To Rococo Rot Hotel Morgen (Domino)

Bent Ariels (Open [Min of Sound])

The Libertines The Libertines (Rough Trade)

Saturday Looks Good To Me Every Night (Polyvinyl)

A Girl Called Eddy A Girl Called Eddy (Anti)

R. Crumb And His Cheap Suit Serenaders Chasin' Rainbows (Shanachie)

The Hives Tyranoosaurus Hives (Interscope)

Ely Guerra Sweet & Sour, Hot y Spicy :(Capitol):

Radiant The Sound of Splitting Atoms (Brown Gravy Ent.)

The Earlies These Were the Earlies :(WEA):

Superpitcher Here Comes Love (:Kompakt:)

The Shins Shutes Too Narrow (Sub Pop)

The Thrills Let's Bottle Bohemia :(Virgin):

The Zutons Who Killed the Zutons (:Deltasonic:)

The Arcade Fire Funeral (Merge)

Interpol Antics (:Matador:)

jueves, septiembre 23, 2004

Austin City Limits Music Festival 2004

Inició en el 2002 y desde ese año se lleva a cabo en el Zilker Park de Austin Texas, lugar más que apropiado para este tipo de eventos. Para este año se realizó del 17 al 19 de septiembre con un cartel atractivo, pero jamás comparado con el de Coachella 2004, Los Angeles. Sin embargo, hubo sorpresas bastante agradables.

Viernes 17
Se presentaban The Killers con un sonido new wave, llegando muy de cerca a Pulp, Morrissey y Duran Duran. The Killers, de Las Vegas Nevada, con una hora tuvieron para demostrar la calidad de su música y lo que saben hacer en el escenario: tocar buen rock pop. The Killers se entregaron a un público que llegó desde muy temprano para escucharlos. El gospel la electrónica y el reggae pueden convivir de la mejor manera cuando alcanzan el equilibrio y esto lo logran los de Electric Church, con órganos, tornamesas y un baterista; ellos dicen que tocan “live gospel electro-remix”, aderezado con mensajes positivos. Para trasladarse de un escenario a otro había que caminar demasiado y, a una temperatura de 38 grados, no fue nada sencillo, pero valía la pena, pues en el camino te encuentras el área del mercado, aunque sea sólo para mirar la infinidad de chucherías que se vendían, y por otro lado, la hermosura de las mujeres era un aliciente para seguir caminando, por algo las mujeres texanas son internacionalmente famosas. Los canadienses de Sloan tocaban en el Heineken Stage con un buen repertorio de rock suave rayando en el pop, en la vena de Beck. Ver al rey del rock y el soul: Solomon Burke, era algo de lo que se esperaba ese día. Burke y su banda mantenían la elegancia a tope, a pesar de los casi 40 grados de temperatura, ellos en smoking y él, como un verdadero rey: con todo y su trono. El momento cumbre fue cuando invitó a algunos del público al escenario e hizo la versión de “I will survive”. Calidad y entrega para King Solomon Burke. Particle, banda de Los Angeles, entre el acid jazz más tradicional pasando por un soberbio funk electrónico, apoyados con sintetizadores y teclados y un bajista de sobrada calidad, recordaron ese sonido setentero tan de moda en la actualidad; su disco Launchpad, totalmente instrumental, es para disfrutarse en esas fiestas que terminan cuando empieza el día. La presencia de Ryan Adams en el SBC Stage era mágica; uno de los principales representantes de lo que se llama country alternativo, reunió a más de 30 mil espectadores, su sonido es ya clásico: guitarra, buena voz y letras duras. Sin dudarlo, Adams es uno de los mejores songwriters de esta generación. Habría que ir rápidamente al stage del Bank of America para ver a Franz Ferdinand. Los de Glasgow, dueños del escenario, dieron un concierto fenomenal, cada una de las canciones fueron tocadas con la elegancia de los Roxy Music más glam, y la potencia de los Nirvana más Bleach. Guitarras claras y directas, la voz de Alex Kapranos rayando en el pop más digerible. Franz Ferdinand: el nuevo fenómeno a seguir. Cerraban el día Los Lonley Boys y Sheryl Crow; a distancia, Los Lonley Boys suenan a Carlos Santana mezclando a Los Lobos. Sheryl Crow, ya no se tuvo la oportunidad de escuchar, pues la cerveza y el cansancio mandan.

Sábado 18
El día era para The Pixies, aunque antes habría que escuchar a Cat Power o Chan Marshall, como quieran llamarle: voz suave y guitarra bien tocada. Poca gente, pero mucha entrega por parte de Chan. Cuando era el turno de los Old 97’s se anunció que ya no había boletos para entrar al festival. Para ese momento ya éramos 75 mil canijos en el Zilker Park. Ambiente entre jipiosón-indie-country se respiraba al momento en que los Old 97’s se subieron al escenario para dar gusto a sus fans que se reunieron para ir exclusivamente a verlos, ya que son de Dallas y también muy populares; tienen un sonido de música americana modernizada mezclada con power pop. Otro de los platos fuertes para el sábado eran Modest Mouse, con ese sonido totalmente ecléctico que andan haciendo en su más reciente producción Good News for People Who Loved Bad News, música indie accesible, buenos ritmos con los cuales la mayoría de la gente se movía al son del ratón modesto. Dashboard Confessional, banda de pop pop, de ése que sólo le gusta a las teenagers más gritonas y que se agolpan para ver a su ídolo, el cantante Chris Carrabba, pero ése no era el problema, sino lo realmente preocupante es que en ese mismo escenario iban a tocar después The Pixies y las adolescente no se iban, pero al final les ganó la ignorancia y decidieron irse y disfrutar de su BBQ sandwich. La espera fue de más de una hora, con un calor tremendo, sin agua y sin cerveza, pues si te movías del lugar donde estabas, lo más probable era que no encontraras nuevamente ese espacio, ya que se dice que The Pixies reunieron a más de 60 mil personas. Esa noche, en punto de las ocho cuarenta y cinco, fue iluminada por los acordes más esperados por muchos de los que estábamos ahí. The Pixies hacían realidad el sueño de otros tantos; enfundados en la seguridad que da el ser una de las bandas mas reconocidas en el ámbito alternativo; dieron una muestra de lo que es un concierto de altos vuelos. Joey Santiago con esa guitarra que rasga el aire haciendo de sus riffs, ya clásicos, una suerte de reinvención sonora; David Lovering en la batería pegándole a los tambores como sólo él sabe; el bajo de Kim Deal retumbaba en los oídos con una suavidad y dulzura inimaginables; la voz gritona y chillona de Black Francis daba cuerpo a las canciones de toda una generación, “Wave of Mutilation”, “Gigantic”, “Vamos”, “Isla de Encanta”, “Bone Machine” sonaron a todo lo que pueden dar, y el momento más emotivo fue cuando el respetable, junto con Francis entonaban “Where is my mine”, de agasajo.

Domingo 19
Cuando escuché por primera vez a Calexico, hace varios años, me gustaron demasiado, era como si estuvieras en el desierto escuchando al mejor mariachi de México, combinado con la mejor banda de jazz/rock del mundo; y sí, no me equivocaba, en vivo suenan a puro desierto: desierto de atardeceres inolvidables, polvo y viento. En la guitarra y voz Joey Burn: excelente, y en la batería John Convertino: magistral; acompañados de trompetas, slide guitar, contrabajo y marimba. El desierto suena a Calexico. Es domingo y el cansancio, ya crónico, pero todavía hay pila para ver a la guapísima Shelby Lynne. Country del bueno, no de sombrerazo, como dice el buen Manuel Almazán. Escuchar de lejos las mezclas de The Roots; dudar entre escuchar a Cake o Medeski Martin & Wood era todo un dilema, así que, ni modo, la cerveza y el calor mandan... y mandaron.

Con ocho escenarios, el Austin City Limits Music Festival es una fiesta de rock, en una ciudad netamente musical, todo es música en Austin: lugares para escuchar el mejor jazz, blues en vivo en el Joe’s Generic Bar y una variedad enorme de opciones para el entretenimiento auditivo; desde el lounge para la electrónica de vanguardia, hasta el bar más decadente y engañoso. El problema son los bucks, pinches bucks. Se van como agua.